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El Mito del Utrushkuro
Por Carlos Villanes Cairo
Tomado de Literatura del Departamento de Junin.

dibujo Hace mucho tiempo sembraba papas en este hermoso valle un hombre llamado Pablo Curo. Tenía una mujer joven y bella, le había dado varios hijos y como buena vallina ayudaba a su marido en las tareas del campo y cuidaba con esmero los menesteres del hogar.

Pablo Curo poseía una chacra de considerable extensión. Labraba la tierra de sol a sol y sus cosechas eran abundantes y su progreso notable. Pero era ambicioso y egoista. Lo quería todo para sí, era rico.

Una tarde vio venir a lo lejos a una anciana madre y dejando el azadón tirado sobre los surcos corrió a su casa y obligó a su mujer y a sus hijos a esconderse entre las matas de las papas para que la pobre viejecita creyendo que no estaba nadie se volviera a su casa con las manos vacías. Sin embargo, la nuera era una mujer consciente y se negó a esconderse.

-Mi madre viene a pedirme papa. Está mal acostumbrada pidiendo no más vive- dijo Pablo Curo.

-Es tu madre y no debes hacerte negar. Es como si le negaras agua a la madre tierra- le recriminó su esposa. Desobedeció al marido y esperó en la puerta de la casa a la anciana.

-Ay hijita- suspiró la viejecita .

-Estoy enferma, todo el cuerpo me duele y no tengo que comer.

La nuera la cogió del brazo y ofreciéndole una banca de quinhualito labrado le invitó a ponerse bajo la sombra del alero del corredor.

-Siéntate mamita, descansa.

-Ay niña- dijo la anciana -¡Qué triste es vivir vieja y sola!.

-Pablo no está- se adelantó la nuera a la inevitable pregunta.

-Si hija, ya lo sé- se cruzó los brazos sobre el pecho la ancianita.

La nuera ingresó al interior de la casa y recordó las palabras de su marido: "Si te pide papa dile que todavía no hemos cosechado", sin embargo, hizo un atado con papas viejas y se lo dió a la anciana.

-De esto no se dará cuenta mi marido- le dijo y la despidió.

Cuando la anciana se fué, la mujer corrió a buscar a Pablo Curo entre los surcos y levantó unas ramas caídas (yarash) de la papa y encontró al hombre convertido en un repugnante gusano. Desesperada la mujer hurgó la tierra y encontró que también sus hijos habían sufrido la terrible transformación. El gusano adulto al verse descubierto hizo un ruido casi inaudible de "utushhhsss, utushhhsss", y su mujer le llamó "Utushkuro".

Al ver angustiados a sus hijos la mujer los enterró más hondo para protegerlos y con el tiempo ellos se cubrieron de una osamenta en forma de cáscara y más tarde se transformaron en horribles mariposas que huyeron volando.

Y desde entonces la papa de los wankas de vez en cuando es invadida por el repugnante "utushkuro" que la destruye. Los campesinos lo odian y cuentan a sus hijos la historia de Pablo Curo para que sean buenos y sigan el ejemplo de su mujer, aunque tampoco ella se quedó asi.

Traspasada de pena particularmente por la muerte de sus hijos, quiso seguirlos y al no poder lloró echada sobre los surcos. Y así la muerte la sorprendió, y al instante se convirtió en un pajarito pequeñito y gritón que es gran amigo de los campesinos y frecuentemente anda entre las muñas (planta también enemiga de los gusanos) y con su canto anuncia la llegada de "utushkuro" a una chacra.

Ese pajarito se llama Utushpisqo y se alimenta de los gusanos de la chacra, especialmente, de aquellos que atacan a la papa, pero lo hace cuando está solo, como si se avergonzara de estar picoteando a su marido, porque de lo contrario únicamente grita. Los campesinos ni lo ahuyentan de las chacras.

-¡Déjalo!- gritan a los que quieren espantarlo- ha venido a castigar al Pablo Curo.



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