La leyenda de la papa
Wiracocha relató a Juan esta bella leyenda:
Cuentan que un cacique que habitaba el litoral, prendado de una diosa que vivía en una isla, tuvo un castigo que mereció su osadía.
El lugar era prohibido para los mortales ya que sólo los dioses podían habitarlo. Sin embargo, el Curaca de piel oscura nadó hasta allí para sorprender a los dioses, pero al contrario, el Cacique fue sorprendido por éstos quienes lo castigaron por indiscreto.
-¿Cómo? (preguntó el niño)-
Al descubrir el amor prohibido entre la diosa y el mortal, los demás dioses, furiosos, lo ocultaron en la tierra condenándolo a ser comido por los demás mortales, para siempre, y cubriéndole su cuerpo de ojos, pero todos ciegos, lo habían convertido en papa.