Tomado de Galicia Virtual.
(Buscar Patata y Cebolla se Hacen Amigas "pag 27")
Patata estaba jugando a la rayuela con cebolla y tomate. Tomate estaba inpacientado porque patata no paraba de hacer fallos tontos. Ella intentaba hacerlo lo mejor posible pero le estaba saliendo peor que nunca.
- Contigo no me divierto -dijo Tomate-. Ven, Cebolla. Vamos a
jugar a otra cosa.
Y Tomate se marchó con Cebolla que iba saltando detrás de él. Patata
se quedó sola.
- ¿Por qué me sale todo mal? - se preguntó -. Nadie quiere jugar
conmigo.
Al día siguiente, Patata fue a hablar con Tomate y le prometió prestarle
sus tebeos nuevos si la dejaba jugar con él otra vez. Entonces apareció
Cebolla.
- Eh, ¿qué estáis haciendo? - preguntó Cebolla que quería jugar con
ellos.
Pero Tomate no quería compartir los tebeos con nadie más, y dándose
la vuelta respondió:
- Ya nos íbamos. Adiós.
Tomate cogió a Patata de la mano y se marcharon rápidamente.
Esta
vez era Cebolla la que se había quedado sola. Cebolla se sintió triste. No
sabía que era lo que había hecho mal.
Más tarde Patata pasaba por allí y vio que Cebolla seguía en el mismo
lugar.
- Si quieres, podemos jugar ahora - dijo Patata.
- Déjame en paz - respondió Cebolla. Estaba enfadada y ofendida.
Cuando Patata bajó la cabeza y se disponía a marcharse, Cebolla
se sintió fatal.
- Espera, Patata. Perdona. Estaba furiosa contra ti porque antes no
has querido jugar conmigo.
Patata se acordó de
cómo se había sentido el
día anterior y dijo:
- Bueno, ayer tú tampoco
quisiste jugar conmigo.
Entonces, Patata y Cebolla
decidieron hacerse amigas
de verdad e intentar no hacerse
daño nunca más.