Tomado de 5 de Septiembre
Avatares de un milenario cultivo, que de los Andes emigró a Europa y volvió a América para quedarse. Anualmente, el Estado cubano desembolsa casi medio centenar de millones de dólares para la cosecha de este demandado renglón, convertido hoy en uno de los soportes del Programa Agroalimentario en la Isla
Héctor R. CASTILLO TOLEDO
Está en marcha la campaña de la papa, tubérculo con el que la agricultura asegura en Cienfuegos casi un tercio del volumen total de producción del año. Como se comprenderá, ello responde, en primer lugar, al área que cada año se dedica a este demandado cultivo, aunque para ser sinceros, justo es significar también la revolución alcanzada en el acápite de los rendimientos con la aplicación de una consecuente política de introducción de novedades de la ciencia y la técnica.
Durante los preparativos de cada contienda, es frecuente que se escuchen ya términos como los de nivelación de los campos con empleo de equipos láser, tecnología de punta que posibilita un casi perfecto allanamiento del terreno para, ante situaciones de imprevistos con lluvias, evitar los dañinos encharcamientos que conducen, por lo general, a la pérdida de los sembrados por putrefacción.
Los extraordinarios rendimientos que ya se consiguen, sobre todo en la Empresa de Cultivos Varios Horquita, del municipio cienfueguero de Abreus, donde algunas granjas superan ya los 10 mil quintales por caballería, obedecen también a la cobertura casi total de las áreas con modernos sistemas de riego eléctrico, en los que la aplicación de la fertilización incorporada y los sistemas de bajantes aéreos, contribuyen a optimizar ese tratamiento.
Pero, volvamos a la papa. Hablemos un poco de su milenaria historia.
La planta, nativa de los elevados valles del altiplano, en los Andes peruanos, fue introducida en Europa en el siglo XVI por los exploradores españoles. El cultivo se difundió rápidamente, sobre todo en las regiones templadas, y a principios del siglo XVIII se introdujo en el norte de América en los territorios de los Estados Unidos y Canadá.
La patata o papa es un tubérculo harinoso comestible producido por ciertas plantas de un género de la familia de las Solanáceas (Solanaceae. La patata blanca común corresponde a la especie Solanum tuberosum); el nombre se aplica también a las plantas y es debido a la confusión que se creó en España entre las voces americanas papa y batata.
La patata blanca común es un alimento básico en casi todos los países templados del mundo. La planta se cultiva como herbácea anual. El tallo crece hasta casi un metro de altura, erguido o tendido, con hojas acuminadas y flores de color entre blanco y púrpura. El fruto es una baya con numerosas semillas, de tamaño parecido al de la cereza. Igual que los tallos y las hojas, el fruto contiene cantidades sustanciales de solanina, un alcaloide tóxico característico del género.
En el cultivo normal, la patata se multiplica plantando tubérculos o rebanadas de tubérculos con ojos, que son yemas sin desarrollar. Las variedades nuevas se obtienen de las semillas producidas mediante polinización controlada. Las variedades mejoradas se multiplican con velocidad mediante esquejes de los brotes.
Los tubérculos de carne ligera y suave prefieren los suelos francos, arenosos y ricos; los suelos húmedos y pesados dan lugar a tubérculos de carne más firme.
La papa recién recolectada contiene un 78 por ciento de agua, un 18 de almidón, un 2,2 de proteínas, un 1 de cenizas (elementos inorgánicos) y un ínfimo 0,1 de grasas. Casi el 75 por ciento del peso seco son hidratos de carbono. La patata es importante fuente de almidón para la fabricación de adhesivos y alcohol.
La principal enfermedad de la patata es el mildíu, causado por un hongo que provoca la putrefacción de raíces, hojas, tallos y tubérculos. Otra plaga que también la ataca es el negrón, causado por un hongo no tan destructivo, pero provoca lesiones que favorecen la entrada de diversas bacterias de la putrefacción. La infección por virus induce distintas formas de mosaico y arrollamiento de las hojas.
Entre los insectos, el más destructivo es el escarabajo de la patata, aunque no deben olvidarse los estragos que hace unas tres campañas ocasionó a las plantaciones una misteriosa plaga de Trips Palmy aparecida "casualmente" en zonas ubicadas directamente debajo del corredor aéreo Girón, en el que unos días antes la tripulación de un avión comercial cubano había sorprendido a un similar con bandera norteamericana mientras esparcía una sustancia en forma de aerosoles.
Muy pronto, cuando comience la recolección y en los campos las hileras de sacas se adueñen del panorama, nos sobrarán razones entonces para comprender la importancia de este cultivo milenario.
De aquel que cruzara el océano hace 400 años, al de hoy, va un trecho. Pero alegra saber de sus raíces auténticamente americanas.