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Vuelta a los Origenes.
Tomado de Eufic.
Damos por hecho que el acceso a los alimentos básicos
está garantizado y rara vez pensamos detenidamente en su
origen o historia. Pero ¿de dónde vienen realmente? Un
alimento tan sencillo como la patata, por ejemplo, se
consideraría un "nuevo alimento" si se introdujese hoy en el
mercado europeo.
La patata es originaria de Sudamérica, donde los indios andinos llevan
5.000 años modificando la especie mediante cruces para eliminar su sabor
amargo y su toxicidad. Las variedades primitivas fueron un cultivo básico por
lo menos desde el año 200. Antes de la conquista española, la patata sólo
se cultivaba en los altos Andes, de Colombia al norte de Argentina, y a Chile.
Cómo y cuándo exactamente se introdujo en Europa es objeto de debate
pero probablemente llegó primero a España desde Colombia o Perú en
torno al año 1565 y, de forma independiente, a Inglaterra hacia finales del
siglo XVI.
Si hubiera podido aplicarse entonces la legislación actual de la Unión
Europea, la patata habría sido considerada como "nuevo alimento" puesto
que el consumidor europeo nunca la había comido antes.Hoy en día, la
patata es el cultivo vegetal más importante en todo el mundo. Su constante
popularidad se debe a su capacidad de adaptación a diversas condiciones
ambientales, lo que permite que se cultive en todas partes. Sin embargo, el
90% de la producción mundial proviene del Viejo Continente, principalmente
de la Europa oriental.La patata pertenece a la misma familia botánica que el
tomate, la berenjena, el tabaco y la belladonna, y se caracteriza por la
presencia de tubérculos en su raíz subterránea, que constituyen la parte
comestible de la planta. Existen miles de variedades, todas pertenecientes a
una sola especie llamada Solanum tuberosum. Los tubérculos varían
enormemente en cuanto a su tamaño, forma, color y características de
conservación y cocción. La piel puede ser blanca, amarilla, marrón, rosa,
roja o negro violáceo y el interior puede ser blanco, amarillo, rosa o violeta.
Su importancia como elemento base de la dieta de algunos europeos quedó
reflejada en la hambruna de la patata que tuvo lugar en Irlanda entre 1844 y
1845. Antes de esta fecha, Irlanda contaba con una de las poblaciones más
densas de Europa, con unos ocho millones de habitantes. La muerte por
inanición y la emigración a América redujeron esta cifra a cinco millones
unos años más tarde.
Las patatas tienen muchos usos como alimento y pienso, así como en la
industria. Son nutritivas y constituyen una importante fuente de vitamina C,
potasio y almidón. Además de consumirse hervidas, asadas o fritas, pueden
usarse también para elaborar múltiples productos. El almidón, por ejemplo,
se utiliza para espesar y rellenar en la producción de alimentos tales como
postres, sopas y salsas. El almidón de la patata se utiliza también en la
industria química para obtener numerosos componentes, en la industria del
papel y en la producción de carburante alcohólico.
Las nuevas plantas de la patata se producen a partir de un tubérculo de otra
planta en un proceso que se conoce como "propagación vegetativa". La
nueva planta es, por lo tanto, un clon de la planta madre. Esto es importante
desde el punto de vista comercial porque permite la conservación de las
características deseadas. Sin embargo, este procedimiento también provoca
que la patata sea vulnerable a varias enfermedades, como virus y plagas.
Conseguir una producción de mejor calidad, cosechas abundantes y, sobre
todo, cepas resistentes a las enfermedades constituyen las prioridades de
los agricultores. El uso de modificaciones genéticas puede mejorar las
variedades comerciales de la patata. Una de estas variedades ha sido
aprobada en EE.UU., Canadá y Japón. Estas patatas contienen un gen de la
bacteria Bacillus thurigiensis (Bt) que les confiere la capacidad de resistir al
escarabajo de la patata. Actualmente, no hay ninguna patata genéticamente
modificadas cuyo consumo se haya aprobado en Europa.
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