mejoramiento

Papas transgénicas ¿son realmente una solución?

Por Jorge L. Alonso G.

En julio de 2013 los principales diarios de Latinoamérica publicaron la noticia sobre el desarrollo en Argentina de una papa transgénica resistente al Virus de la Papa Y (PVY). La primicia no podía ser más alentadora. Debido a su interés científico y económico, el PVY está incluido en la lista de los diez virus más importantes del mundo. Sin embargo, la incidencia del logro podría no ser la esperada. A nivel mundial hay resistencia hacia todo lo transgénico y el mejoramiento convencional aún goza de buena salud en Latinoamérica. El presente artículo explica la enfermedad producida por el PVY, describe cómo los investigadores desarrollaron la papa transgénica y expone diferentes posiciones sobre el uso de la ingeniería genética para modificar alimentos.

El problema

El Virus de la Papa Y (PVY, por sus siglas en inglés) es un organismo que puede infectar hasta 500 especies de malezas y cultivos económicamente importantes, como tabaco, tomate y pimienta. Una planta de papa contaminada puede disminuir su rendimiento hasta un 80%, dependiendo de la susceptibilidad de la variedad y el estado sanitario del tubérculo-semilla.

El PVY puede encontrarse en todas las regiones paperas de Argentina. Se disemina en el campo por medio de pulgones (áfidos) que actúan como vectores. Bastan apenas unos segundos de su “picadura” para infectar una planta sana de un cultivo. Los insecticidas pueden disminuir su población pero no evitan que uno o dos difundan el virus. Este aspecto sumado a que (1) los tubérculos-semilla heredan la infección y (2) en el país existen más de 40 especies de pulgones potencialmente transmisoras del virus, hacen que el control del PVY sea muy difícil de realizar.

No hace mucho que el PVY era detectado eficazmente por los programas de inspección de semilla. Sin embargo, las nuevas cepas han complicado dicho control pues ahora son más agresivas y no sólo afectan el rendimiento del cultivo sino la calidad del tubérculo.

Los síntomas en planta y tubérculos varían según la cepa del virus y la variedad de papa. Estos van desde los daños apenas perceptibles a una necrosis extensa y muerte de la planta. La cepa O (antes común, hoy rara) produce síntomas únicamente en hojas, mientras que la cepa N (más peligrosa) lo hace generalmente en tubérculos (vea el grado de dificultad para detectar PVY).

Entre las estrategias de manejo recomendadas se consideran el uso de variedades resistentes, semilla sana, plantación en áreas aisladas, erradicación de plantas enfermas y siembra en la fecha más adecuada para escapar a la actividad de los pulgones.

La solución

La papa viene modificándose por ingeniería genética desde principios de los 90s con diferentes resultados (vea una cronografía de su desarrollo a nivel mundial).

En Argentina uno de los primeros trabajos realizados es en el que se basa este artículo. Sus resultados fueron publicados en 2012 bajo el título de Field testing, gene flow assessment and pre-commercial studies on transgenic Solanum tuberosum spp. tuberosum (cv. Spunta) selected for PVY resistance in Argentina. El grupo de trabajo estuvo formado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Laboratorio de Biotecnología Vegetal Tecnoplant-Sidus SA y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA.

Lo más sobresaliente del estudio es que después de más de seis años de trabajo, los científicos identificaron dos materiales de papa [líneas modificadas genéticamente] con resistencia a la infección de PVY y con grandes posibilidades de convertirse en variedades comerciales.

Es preciso aclarar que el grupo de trabajo:

  • empleó la ingeniería genética porque las características del cultivo hacen de esta una alternativa atractiva y prometedora para la introducción de resistencia a enfermedades virales, y
  • no utilizó el mejoramiento convencional debido a la complejidad genética del cultivo y porque el número de genes de resistencia disponible es muy limitado

Que durante la investigación:

  • usó material de la variedad Spunta por representar esta más del 60% del mercado de papa para consumo, y
  • probó durante seis años más de 2000 individuos de las dos líneas modificadas genéticamente para confirmar su resistencia

Y finalmente:

  • verificó que no hubiera riesgo de cruce de genes entre las dos líneas modificadas genéticamente y el cultivar silvestre Solanum chacoense.
  • no detectó PVY en las dos líneas modificadas genéticamente mientras que en el grupo control observó una tasa de infección del 60-80%, y
  • concluyó que las dos líneas modificadas genéticamente y aquellas que no lo eran, resultaron ser idénticas desde el punto de vista agronómico, composición bioquímica, valor nutricional y rendimiento.

El proceso de identificación de estos materiales fue vigilado en todo momento por la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), entidad que desde 1991 regula en Argentina las actividades relacionadas con organismos genéticamente modificados (OGM) de uso agropecuario. Así mismo viene inspeccionando el proceso que actualmente realiza el Laboratorio de Biotecnología Vegetal Tecnoplant-Sidus SA para liberar los materiales como variedades comerciales.

¿Qué representa este logro para Argentina? Escuche lo que opina Marcelo Huarte, Presidente de la Asociación Latinoamericana de Productores de Papa (ALAP) y coautor del trabajo.

La controversia

El tema de los alimentos genéticamente modificados es polémico porque no se sabe a ciencia cierta si son seguros.

La mayoría de los estudios muestra que sí lo son para el consumo humano pero admite que sus efectos a largo plazo son desconocidos. La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) generalmente los acepta como seguros y la Organización Mundial para la Salud (OMS) ha dicho que no tienen efectos nocivos para la salud.

Este tipo de alimentos se viene utilizando en Estados Unidos desde hace más de una década en alimentación animal y comidas procesadas como galletas, cereales, papas fritas y aderezo para ensaladas. Europa lo prohíbe en gran medida y exige requisitos estrictos para etiquetarlo, aunque recientemente permitió importar soja para alimentación animal.

Los defensores de los alimentos genéticamente modificados dicen que además de ser seguros pueden aumentar las cosechas de los cultivos, incluso cuando estos no disponen de protección contra plagas y malezas. Esto, según ellos, será esencial para satisfacer las necesidades de una población en auge y evitar las hambrunas.

Sin embargo, varios opositores opinan que la ingeniería genética usada para inducir resistencia a insectos no ha arrojado los resultados esperados y que el aumento de rendimiento desde la década de los 90s ha sido mínimo. Aducen además que las cepas resistentes a la sequía apenas han reducido las pérdidas debido a este fenómeno.

Consideran que el cruzamiento convencional de diferentes variedades para conseguir rasgos deseables está siendo cada vez más efectivo para aumentar los rendimientos a un menor costo. De hecho, gran parte de la comida que consumen hoy los estadounidenses ha sido modificada genéticamente por métodos convencionales a lo largo de miles de años.

Y temen que se repitan hechos como el ocurrido en Colombia dónde una resolución del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA (Norma ICA 970 del 2010), en aplicación de uno de los parágrafos del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos (TLC), prohíbe a los arroceros del departamento del Huila, so pena de multas, confiscación y cárcel, sembrar sus propias semillas y se les obliga a comprar las “certificadas” por ese organismo oficial: es decir, “mejoradas” genéticamente y luego patentadas.

Tengan razón los unos o los otros, lo cierto es que Argentina liberará en el futuro próximo una variedad de papa transgénica resistente a la infección del PVY. Y los beneficiarios serán, según el CONICET, los pequeños productores, especialmente aquellos que trabajan en agricultura primaria – muy poco tecnificada – y cuyo principal problema son las plagas, y los industriales, ya que el producto se podrá utilizar en alguna de sus múltiples formas, como son las papas fritas envasadas o el puré instantáneo.

Fuentes consultadas

Olster, Marjorie (2013). GMO Foods: Key Points In The Genetically Modified Debate. The Huffington Post (USA). Recuperado en: 11/08/2013.

Antonio Caballero (2013). Simplemente neoliberales. Revista Semana (Colombia). Recuperado en: 22/08/2013.

Ortego, S. J.; Mier, D. M.P. (2010). Distribución territorial de los áfidos vectores de Potato virus Y (PVY) y Potato leaf roll virus (PLRV) en la Argentina. En: XXIV Congreso de la Asociación Latinoamericana de la Papa (ALAP), Cusco (Perú), 23-28 de mayo de 2010. Recuperado en: 11/08/2013.

Robbins, John. (2011). Can GMOs Help End World Hunger? The Huffington Post (USA). Recuperado en: 13/08/2013.

Qué opina usted sobre este logro? Cree que la papa transgénica es la solución?

Suscribete en www.tinyletter.com/jalonso para saber cuándo se actualiza este blog y recibir noticias del cultivo de la papa.

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